En algún momento, todo líder se enfrenta a una pregunta difícil: ¿sigo apostando por el desarrollo de esta persona o es momento de desvincularla?
Esta decisión no es fácil y suele venir acompañada de dudas, emociones y miedo a tomar el camino equivocado. Sin embargo, postergarla puede generar aún más problemas, tanto para el equipo como para la organización.
En este artículo, exploramos cómo saber si es momento de desarrollar o si la mejor opción es una desvinculación transparente y justa.
El punto medio entre desarrollar y despedir: el peligro de no hacer nada
A la hora de evaluar el desempeño de un colaborador, la mayoría de los líderes creen que solo hay dos caminos: apostar por su desarrollo o desvincularlo. Sin embargo, hay una tercera opción, mirar para otro lado y no hacer nada, que, aunque cómoda en el corto plazo, puede generar problemas graves a futuro.
📌 ¿Cuáles son los riesgos de no hacer nada?
✔ Afecta la moral del equipo, al ver que un bajo desempeño no tiene consecuencias.
✔ Genera una carga extra en los demás, quienes compensan el rendimiento insuficiente.
✔ Puede derivar en una desvinculación tardía y conflictiva, en lugar de una salida ordenada.
Por eso, la clave es actuar con transparencia y acuerdos claros, en lugar de dejar que el tiempo decida.
¿Cómo saber si una persona necesita desarrollo o si ya agotaste todas las instancias?
Antes de tomar una decisión, es importante analizar tres factores fundamentales:
1️⃣ ¿La persona no sabe, no puede o no quiere?
- Si no sabe, necesita formación y acompañamiento.
- Si no puede, es clave evaluar si con apoyo adecuado podrá mejorar.
- Si no quiere, el desarrollo no es una opción viable.
2️⃣ ¿El colaborador es consciente de su rendimiento?
- Muchas veces, las personas no saben que su desempeño no es el esperado.
- Si el bajo rendimiento nunca se conversó de manera clara, es fundamental establecer expectativas concretas antes de tomar una decisión drástica.
3️⃣ ¿Hay margen para la mejora realista?
- Si después de varias oportunidades y feedback no hay progreso, se debe analizar si la persona es adecuada para la posición.
Si después de evaluar estas variables sigue habiendo dudas, un buen paso es generar acuerdos claros y medibles con plazos concretos para observar si hay mejoras.
La importancia de las conversaciones de desempeño y expectativas claras
Un error frecuente es que los colaboradores desconocen lo que se espera de ellos. Esto puede deberse a que las expectativas nunca fueron comunicadas de manera clara.
👉 Una conversación clave para cualquier líder es simplemente preguntar:
✔ ¿Qué necesitas de mí como líder?
✔ Esto es lo que yo necesito de vos. ¿Estamos alineados?
Este tipo de diálogos evita malentendidos y permite que ambas partes ajusten sus expectativas. Además, facilita que el colaborador tome decisiones informadas sobre su futuro en la empresa.
Cuándo el desarrollo deja de ser una opción y la desvinculación es la mejor alternativa
En algunos casos, apostar al desarrollo puede ser una forma de evitar tomar decisiones difíciles.
📌 Señales de que el desarrollo ya no es viable:
❌ Se han agotado todas las instancias de formación y acompañamiento sin mejoras.
❌ La persona no muestra compromiso con su propio crecimiento.
❌ Su permanencia genera una sobrecarga en el equipo y afecta la dinámica de trabajo.
❌ Hay un impacto simbólico negativo en la organización, al sostener a alguien que no cumple con las expectativas.
Cuando estos factores están presentes, la desvinculación no es un castigo, sino una consecuencia lógica. Y muchas veces, la persona también lo sabe, pero nadie se anima a decirlo en voz alta.
El despido como parte del ciclo natural del trabajo
En muchas organizaciones, la desvinculación se ve como algo dramático o traumático. Sin embargo, cambiar esta mentalidad es clave para un liderazgo maduro y estratégico.
📌 Tres ideas clave para un despido más transparente y humano:
✔ No subestimar a la persona: Nadie «desaparece» tras ser desvinculado, sino que seguirá su camino profesional.
✔ Salir del mito de la permanencia eterna: No todas las relaciones laborales deben durar para siempre.
✔ Priorizar el bienestar mutuo: A veces, ambas partes ganan con una desvinculación, ya que la persona puede encontrar un lugar donde encaje mejor.
Así como las empresas evolucionan, los colaboradores también lo hacen. Y en muchos casos, un despido puede ser la oportunidad para un nuevo comienzo, tanto para la persona como para el equipo.
Conclusión: Un liderazgo claro, sin culpas ni postergaciones
Desarrollar o despedir no debería ser una pregunta sin respuesta. Lo importante es que la decisión se tome a tiempo, con claridad y respeto, evitando postergar conversaciones incómodas que solo generan desgaste y confusión.
👉 Antes de decidir, preguntate:
✔ ¿La persona sabe lo que se espera de ella?
✔ ¿Hay un plan de mejora claro con seguimiento?
✔ ¿Estoy evitando una decisión difícil por incomodidad?
Si la respuesta es sí a la última pregunta, quizás sea momento de actuar.
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